Las 6 redes sociales más utilizadas por los investigadores

Los investigadores y académicos utilizan cada vez más las redes sociales en su vida profesional. Twitter, Academia.edu o ResearchGate son plataformas que en los últimos años se han convertido en herramientas realmente útiles para el desarrollo de la carrera académica.

Son muchas las razones que las hacen atractivas, ya que permiten:

  • establecer conexiones con otros investigadores,
  • compartir información en tiempo real,
  • crear herramientas y plataformas para hacer que los procesos sean más colaborativos y fáciles,
  • obtener reconocimiento y exposición,
  • acceder al trabajo de otros académicos,
  • llegar a otras audiencias,
  • establecer contactos con potenciales organismos financiadores,
  • y autopromocionarse y crear de marca, 
  • entre muchas otras funcionalidades.

A continuación, analizamos las seis plataformas más utilizadas por los investigadores y cómo la participación en las redes sociales puede influir positivamente en nuestro trabajo diario y en la comunicación científica.


Academia.edu es la plataforma más conocida entre las llamadas “redes sociales académicas”, con más de 160 millones de cuentas y 22 millones de trabajos en línea. Con el objetivo principal de “acelerar la investigación a nivel mundial”, esta plataforma permite que los académicos compartan sus trabajos de investigación para que la producción científica esté al alcance de cualquier usuario de forma inmediata y gratuita.

Con Academia.edu, puedes crear un perfil académico personal en el que presentar tu biografía y afiliación institucional, y compartir tu investigación, así como seguir su impacto en visitas y descargas. Los artículos y trabajos que subes a esta plataforma, al tener un mayor alcance que aquellos que solo están disponibles en plataformas de pago o en físico, tienen más difusión y, por tanto, suelen obtener más citas. Además, Academia.edu te permite conectar con investigadores de tu campo, seguir y descargar su trabajo, participar en foros y realizar búsquedas sobre tus intereses de investigación. 

Sin embargo, esta es una red social con ánimo de lucro (¡que no te engañe el .edu!). Aunque todas las plataformas buscan ganar dinero, Academia.edu es una empresa a la que nunca le ha importado pervertir las reglas del open access. Actualmente, vende anuncios de ofertas de trabajo en instituciones académicas y ha puesto en marcha una opción premium, que limita muchas de las posibilidades que antes ofrecían de forma gratuita, como la búsqueda en los textos completos de los artículos o las analíticas de los artículos. Además, desde hace algunos años explota la función de “menciones” de forma engañosa y agresiva, enviando decenas de emails a los usuarios para conseguir suscripciones de pago.


Con un planteamiento muy similar a Academia.edu, ResearchGate es una plataforma que permite que investigadores de todo el mundo puedan conectar para acceder con facilidad a la producción científica. El llamado “Facebook para académicos” es una red social en la que puedes compartir tus publicaciones, contactar con otros académicos y estudiantes, abrir discusiones, responder a preguntas formuladas por otros usuarios y encontrar puestos de trabajo en instituciones académicas.

Aunque también es gratuita, su acceso sí está restringido a investigadores en activo, ya que se necesita una dirección de correo electrónico de una institución académica. Como en cualquier red social, tienes que crear un perfil personal, desde el que puedes compartir tu biografía y tu afiliación institucional, registrar todas tus publicaciones y trabajos e incorporarte a un laboratorio o grupo de investigación. A partir de ahí, puedes conectar con otros investigadores y acceder a sus artículos, lo que te permitirá ir creando una amplia red académica.

Una vez que subes tus trabajos, esta plataforma genera estadísticas más realistas sobre número de lecturas, recomendaciones, citaciones… utilizando métricas que permiten analizar el impacto de tu investigación, como RG Score —cifra que indica tu grado de participación en la plataforma—, índice H —que se calcula según el número de citas recibidas— o Research Interest —indicador que mide el interés de una publicación teniendo en cuenta citas, lecturas y recomendaciones—.


Aunque es mundialmente conocido como gestor de referencias bibliográficas, no todo el mundo sabe que Mendeley es también una red social académica con más de 6 millones de usuarios. Al igual que las dos anteriores, esta plataforma te permite crear un perfil de investigador en el que incluir tu biografía y compartir tus publicaciones, así como crear listas de lectura. 

Sin embargo, a través de Mendeley también puedes conectar con otros investigadores y unirte a grupos públicos o privados en los que abrir debates y discusiones, colaborar en proyectos y compartir materiales y trabajos, que pasarán automáticamente a tu base de datos. Además, permite descubrir nueva información gracias a su apartado de recomendaciones (suggest), donde se recogen artículos y noticias relacionada con los intereses temáticos de tu perfil.

Mendeley tiene una versión de escritorio y una versión online, que lamentablemente presentan funcionalidades diferentes. Mientras que el portal web se centra en la red social académica y en el descubrimiento de información, la aplicación de escritorio lo hace en la gestión bibliográfica. Si bien es cierto que podemos acceder a nuestra base de datos desde cualquier lugar del mundo, existen algunas limitaciones en la versión web, relacionadas sobre todo con la exportación de referencias.


Entre las distintas redes sociales, Twitter se corona como la favorita para la comunidad científica. La brevedad de los tweets —lo que se conoce como microblogging— y la capacidad de incluir imágenes, enlaces y vídeos hacen que los investigadores puedan consultar mucha información de un solo vistazo, con la opción de profundizar si así lo desean. Además, el flujo de publicaciones puede filtrarse según los intereses del usuario mediante la creación de listas. Así, podemos agrupar y seguir cuentas específicas: científicos y divulgadores individuales, revistas, instituciones, grupos y proyectos de investigación, medios de comunicación científicos, editoriales académicas, etc. 

Twitter también ofrece la posibilidad de comunicarse con una amplia audiencia en tiempo real. La transmisión en directo de los congresos se ha convertido en algo habitual y ofrece muchas ventajas, como la de permitir que tanto los asistentes como los que no lo son reciban mensajes sobre las charlas y participen en los debates. Además, cada vez hay más evidencias de que aquellos artículos científicos que reciben publicidad en Twitter obtienen más citas, el “santo grial” para muchos investigadores.

Para utilizar Twitter de forma eficaz, lo mejor es tener un nombre de usuario que permita encontrarte y reconocerte, conocer la longitud óptima de los tweets, utilizar bien los hashtags, saber cuándo y qué tuitear y publicar regularmente contenido interesante para tus seguidores. 


Hoy en día, con más de 2000 millones de usuarios, Facebook es la red social más utilizada en el mundo. Al igual que Twitter, permite compartir publicaciones que incluyan enlaces, fotos y vídeos. Carece del estricto límite de 280 caracteres, por lo que se pueden realizar publicaciones en las que incluir información más completa; esto, sin embargo, hace que pierdan la inmediatez informativa de los tweets.

No obstante, Facebook ofrece más flexibilidad a la hora de crear páginas de usuario detalladas, que algunos investigadores utilizan no solo para hacerse un perfil personal, sino también para crear perfiles públicos de sus proyectos, laboratorios o grupos de investigación donde publicar regularmente las novedades de su investigación u otras noticias de su campo. También existe la posibilidad de crear grupos, eventos o recaudar dinero para proyectos concretos.


Las conexiones informales realizadas a través de Facebook y Twitter pueden ayudar a anunciar, buscar y cubrir puestos científicos; sin embargo, LinkedIn es una plataforma diseñada específicamente para las relaciones profesionales, incluida la creación de redes y la publicación de oportunidades profesionales. Aunque tradicionalmente se ha orientado al mundo fuera de la academia —lo que abre la puerta a oportunidades de financiación alternativas—, actualmente contiene un importante número de organizaciones y grupos de investigación.

En LinkedIn puedes crear un perfil personal en el que detalles toda la información relevante de tu biografía profesional y académica, así como conectar con personas y colegas con los que ya hayas tenido relación. Cuando empieces a tener una red establecida, puedes hacer que crezca rápidamente buscando personas con intereses similares o que trabajen en las organizaciones a las que quieres dirigirte. LinkedIn suele ser una de las primeras entradas que aparecen en una búsqueda de Google, así que asegúrate de mantener tu perfil actualizado y de compartir de forma pública tu lista de publicaciones.

Estas son las redes sociales más conocidas en las que puedes estar si eres un investigador o estudiante, aunque existen otras plataformas a las que puedes acceder dependiendo de tus objetivos y tu especialidad, como Loop, LabRoots, Researchers Like Me o MyScienceWork.

Recuerda que estás creando un perfil público como profesional de la investigación, por lo que es importante construir tu propia marca como profesional que te permita ganar impacto y visibilidad promoviendo lo que haces, cómo lo haces y por qué lo haces.

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